Tepakán y el Barro: Memoria Viva de Campeche


















El trabajo del barro en Campeche es una de las expresiones más antiguas de su patrimonio cultural, heredada directamente de las civilizaciones mayas que habitaron la región mucho antes de la Conquista. En comunidades como Tepakán, en el municipio de Calkiní, la alfarería ha sido históricamente una actividad ligada a la vida cotidiana: ollas, comales, cántaros y utensilios domésticos elaborados con técnicas tradicionales que combinan conocimiento del entorno, uso de arcillas locales y procesos manuales transmitidos de generación en generación. Estas prácticas no solo respondían a necesidades domésticas, sino que también reflejaban una cosmovisión en la que la tierra —el barro— era un elemento sagrado y funcional a la vez.



Con el paso del tiempo, la introducción de materiales industriales como el plástico, el aluminio y el acero desplazó el uso cotidiano de las piezas de barro, provocando un declive progresivo de la alfarería tradicional en Tepakán. A ello se sumaron factores como la migración, la falta de incentivos económicos y la escasa valorización del trabajo artesanal, poniendo en riesgo la continuidad del conocimiento ancestral. Sin embargo, el barro nunca desapareció del todo: permaneció como símbolo identitario, presente en rituales, en la memoria colectiva y en los saberes de las mujeres y hombres que continuaron elaborándolo pese a las dificultades.

Hoy, el rescate de la alfarería de Tepakán es fundamental no solo como acto cultural, sino como estrategia de preservación histórica y desarrollo comunitario. Revalorar el barro significa reconocer la herencia maya viva, fortalecer la economía local y afirmar la identidad de Campeche frente a la homogeneización cultural. Iniciativas de documentación, capacitación y difusión han permitido que estas piezas vuelvan a ser apreciadas no solo por su utilidad, sino por su valor simbólico e histórico. Defender el barro de Tepakán es, en esencia, defender la memoria de una comunidad que sigue moldeando su historia con las manos y con la tierra.


























INEFAAC

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